Conversaciones reflexivas

¿Te ha pasado con amigos o familiares que en algún momento se da una plática más profunda que lo habitual? Una plática en la que se escuchan con particular interés y apertura  ¿Te has sentido en alguna conversación  muy respetado y no juzgado?   ¿Te gustaría que se dieran más seguido?  De esto trata la App  Conversaciones reflexivas.

¿Qué son las conversaciones reflexivas?

Una conversación reflexiva es un encuentro en el que hay un genuino interés por respetar y percibir el mundo interior del otro.  Por parte de quien comparte, hay una disposición a dejarte conocer por los demás.  En estas conversaciones, con amabilidad y respeto, se favorece la vulnerabilidad y se crea un espacio seguro en el que se pueden abrir con sinceridad.

Los seres humanos hemos sido diseñados para establecer contacto

La App que hemos desarrollado, busca dar respuesta a la necesidad que tenemos los seres humanos de hacer contacto con otros, de generar confianza,  de saber que podemos tener un efecto en los demás y de dejarnos ser afectados  por otras personas (en el buen sentido).  Sabemos que este tipo de conversaciones son algo desafiantes ya que si no hay un clima básico de respeto y apertura,   mantendremos esa “armadura de protección” que usamos en varios contextos.  Cuando hay un ambiente de carrilla (broma / burla), generalmente las reglas son “no te pongas vulnerable porque nos vamos a divertir a tus costillas”.  Y todos se protegen y a la vez buscan en todo momento, ese punto débil del otro para hacer alguna broma.   Sé que hay personas que se saben queridas por el otro y traducen este cariño en un lenguaje “pesado”.

10 razones por las qué las conversaciones reflexivas hacen una diferencia

  1. Cuando te sientes respetado por los demás el respeto que tienes hacia ti mismo crece.
  2. El compartir estos aspectos de interior crea una sensación de que “nos parecemos más de lo que creíamos”.
  3. Al sentirte respetado, la motivación para respetar a otros crece.
  4. Cuando ves que otras personas aceptan sus limitaciones, es más fácil aceptar las tuyas.
  5. Al relatar algo o invitar a que otros lo hagan, lo exploras al mismo tiempo y lo entiendes mejor.
  6. La sensación de que debes protegerte en todo momento disminuye.
  7. Te va preocupando menos (en el buen sentido) lo que imaginas que otros pueden pensar de ti.
  8. Permiten descubrir que el divertirte con alguien y no a costa de alguien es francamente interesante y divertido.
  9. Promueven valores como la honestidad, humildad, tolerancia, aceptación, respeto y otros.
  10. Fortalecen esta cultura de la conexión humana que tanto nos hace falta.

Pablo Herrera